El Desafío Global del Tráfico Ilegal de Flora y Fauna

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¿Alguna vez has escuchado hablar sobre el tráfico ilegal?

¿Sabes qué es, qué factores lo impulsan y cómo podemos contribuir a su erradicación? A continuación, te daremos algunas respuestas que esperamos puedan ser útiles como primer paso para frenar esta problemática que se vive diariamente en el país.

¿En qué consiste el tráfico ilegal?

En México el tráfico ilegal de vida silvestre es un delito, e involucra “la extracción, acopio, transporte, comercialización y posesión de especies de flora y fauna silvestre, mediante la captura, caza o colecta de especies protegidas por las leyes y tratados nacionales e internacionales” (Zimmerman, 2003 en Nadal-Urías et al., 2013). Comprende ejemplares vivos, así como productos y subproductos derivados de éstos y se castiga con una pena de uno a nueve años de prisión en conformidad con el artículo 420 fracciones IV y V del Código Penal Federal (PROFEPA, 2010).

Factores que impulsan el tráfico de Fauna Silvestre

La extracción de animales de su hábitat con fines de lucro para su uso como mascotas, alimento, medicinas u otros subproductos es un problema común en la actualidad. Esta problemática genera la disminución de numerosas especies (muchas de ellas endémicas) y contribuye al agravamiento de su situación de riesgo.

El principal factor que desencadena el tráfico ilegal de vida silvestre es la alta demanda de mercado (SEMARNAT, 2018), que puede atribuirse a diferentes valores sociales y culturales, así como el desconocimiento sobre el tema o la falta de interés en este.

El desconocimiento permite que esta red de tráfico se incremente diariamente y provoca que la tenencia de animales silvestres también se convierta en una moda o imitación que afecta a gran diversidad de fauna silvestre. Asimismo, actualmente las redes sociales desempeñan un papel muy importante en la comercialización de ejemplares para su uso como mascotas, ya que es donde se realiza el mayor número de ventas relacionadas con el tráfico ilegal.

Por otra parte, muchas personas pretenden “apoyar” a ejemplares que ven en mercados con cuadros de deshidratación, lastimados o de alguna manera afectados y deciden comprarlos. Sin embargo, generalmente no son conscientes de que al tomar esa decisión también están apoyando directamente al mercado negro y contribuyendo a que la red de tráfico sea interminable.

Finalmente, otra problemática, aún más difícil de abordar, es la relación directamente proporcional que pueda tener el tráfico ilegal con el crimen organizado, así como el valor que ciertos ejemplares puedan generar como símbolos de estatus social.

Especies más afectadas

En México hay un gran número y diversidad de especies que sufren el tráfico ilegal, para su comercialización nacional o internacional. Algunas de estas especies están en alto riesgo de extinción. A continuación, mencionamos algunas de las especies más afectadas ya sea como ejemplares vivos, productos o subproductos de acuerdo con la SEMARNAT (2018).

  • FLORA
    • Cactáceas
      • Género Mammillaria
    • Palmas
      • Género Chamaedorea
    • Orquídeas
  • FAUNA
    • Mamíferos
      • Mono Araña (Ateles geoffroyi)
      • Mono Aullador (Alouatta palliata)
      • Ocelote (Leopardus pardalis)
      • Jaguar (Panthera onca)
      • Vaquita Marina (Phocoena sinus)
    • Aves
      • Guacamaya roja (Ara macao)
      • Guacamaya verde (Ara militaris)
      • Tucan pecho amarillo (Ramphastos sulfuratus)
      • Perico cabeza amarilla (Amazona oratrix)
      • Águilas (Aquila sp.)
      • Quetzal (Pharomachrus mocinno)
      • Halcón de Harris (Parabuteo unicinctus)
    • Reptiles
      • Iguana negra (Ctenosaura pectinata)
      • Iguana verde (Iguana iguana)
      • Víboras de cascabel (Crotalus sp.)
      • Cocodrilo Moreletti (Crocodylus moreletii)
    • Anfibios
      • Ajolote (Ambystoma mexicanum)
    • Peces
      • Totoaba (Totoaba macdonaldi)
    • Invertebrados
      • Tarántula rodillas rojas (Brachypelma smithi)

Métodos de tráfico.

Los ejemplares son traficados de muchas formas, tomando en cuenta la demanda de comercio que tengan, pero destacan cuatro:

  1. De un país a otro: En términos generales, el tráfico de la vida silvestre tiene su origen en países en vías de desarrollo y se envía hacia naciones desarrolladas (Broad et al. 2001 en Comisión para la Cooperación Ambiental, 2005), donde la diversidad de especies objeto de tráfico es limitada o nula. Las diferencias en las legislaciones entre países a veces no son tan claras y los esfuerzos para detectarlas son mínimos, lo que lo hace un mercado difícil de erradicar.
  2. De una especie a otra: En ocasiones, los traficantes hacen pasar ciertas especies por otras, especialmente en el caso de flora, donde es difícil la distinción entre especies cuyo comercio es permitido y aquellas donde su venta es ilegal.
  3. De lo físico a lo virtual: Como mencionamos, las redes sociales representan uno de los principales focos rojos para el tráfico ilegal, principalmente para la comercialización de ejemplares para su uso como mascotas. Este tipo de tráfico también resulta difícil de abordar debido a su ocultamiento entre páginas y sitios que a primera instancia podrían parecer regidos bajo las legislaciones nacionales.
  4. De lo salvaje a la crianza en cautiverio: Este es uno de los puntos más controversiales para abordar, ya que no solo implica el incumplimiento de las leyes, si no la participación del crimen organizado para el establecimiento de predios legales que aprovechan su documentación para venta ilegal de fauna y flora ilegal.

¿Cómo apoyar a su erradicación?

La erradicación del tráfico ilegal solo es posible al eliminar la demanda en el mercado. Sin embargo, como hemos analizado, este puede adoptar diferentes vertientes, muchas de ellas difíciles de identificar. Por lo tanto, las legislaciones desempeñan un papel crucial en su solución. A pesar de ello, nosotros podemos contribuir directamente al evitar la compra de especies protegidas por la ley. Asimismo, es importante reportar cualquier caso de tráfico directamente ante las autoridades. Incluso, desde las redes sociales, podemos ser conscientes de la situación, evitando reaccionar, compartir o comentar publicaciones relacionadas, ya que esto puede contribuir a la propagación del problema al incentivar la compra de ejemplares que pueden provocar ternura o que forman parte de la moda y estatus actual sin conocer el trasfondo de la situación.

Referencias

Autor: Daniela Hernández Martínez y Meghan Zolá