Maya en libertad: El comienzo de una nueva historia

Maya en libertad: El comienzo de una nueva historia

Por Meghan Zolá

Eran las 7:30 de la mañana y la emoción podía percibirse al instante dentro del santuario. Por una parte, algunos colaboradores y estudiantes habían pausado sus actividades diarias y se habían reunido para presenciar en la pantalla de la palapa principal un evento sin precedentes dentro de Akumal Monkey Sanctuary. Por otro lado, los veterinarios, el equipo de redes sociales, la primatóloga Gisel.la y el equipo de conservación afinábamos los últimos detalles.

            Daniela; la MVZ, Gisel.la; la Primatóloga y yo (la Bióloga del equipo), éramos un manojo de nervios, pues, aunque confiábamos en nuestro trabajo, sabíamos que la naturaleza es impredecible y debíamos estar listas para reaccionar ante ello. Cuidamos cada detalle y teníamos todo preparado, pues después de presentarle a la autoridad ambiental (PROFEPA) nuestro Protocolo de Liberación, no presentaba inconvenientes para que se efectuara. De esta forma regresaríamos a la naturaleza a Maya; una mono araña hembra (Ateles geoffroyi) que fue rehabilitada en el santuario después de haber sido atropellada en la Carretera Federal a mediados del año pasado (Para conocer más sobre su historia entra a ¡Los monos araña necesitan tu ayuda! y Maya: crónica de rehabilitación).

Desde su ingreso al santuario, siendo remitida por las autoridades ambientales para su atención médica y rehabilitación, todo el equipo de Bienestar animal se encargó de trabajar en pro de su bienestar y Maya a pesar de su fractura, sus heridas e incluso después de su operación siempre mostró una evolución positiva.

Luisa, la nutricionista, le diseñó una dieta especial que le permitiría reincorporarse a la naturaleza. Daniela, se encargó de buscarle y brindarle siempre los frutos y forrajes indicados para su fortalecimiento, convirtiéndose en una de sus cuidadoras principales. Gisel.la, evaluó diariamente su comportamiento y recuperación, estudiando todo el proceso y evolución del brazo operado. Esto es solo un ejemplo de algunos de los participantes.

Es importante destacar que, dado que se trataba de un mono araña silvestre con potencial para ser reincorporado a la naturaleza, se tomaron medidas clave para minimizar al máximo el contacto con el ser humano. Por ejemplo, se limitó el acceso a su área y se le colocó una cámara para su monitoreo a distancia. Esto se debe a que uno de los principales factores para garantizar su éxito en vida libre es evitar que se acostumbre a la presencia humana.

El protocolo

De esta manera, al ver que su recuperación era favorable podría ser liberada en cuanto su condición corporal fuera adecuada a su peso, edad y tamaño y el porcentaje de braquiación (balanceo y sujeción con los brazos) fuera similar al de organismos silvestres.

Así, Gisel.la y yo comenzamos a trabajar en la elaboración de un protocolo para su liberación. Este proceso involucró desde la evaluación del comportamiento y rehabilitación previo a su liberación, hasta la selección del lugar adecuado y la técnica que emplearíamos para su liberación. 

Basándonos en la literatura, decidimos llevar a cabo lo que se conoce como soft release o liberación suave, debido a que Maya estuvo bajo cuidado humano durante un periodo largo. Este proceso consistiría en habituarla a su sitio de liberación al pasar un periodo de adaptación en su albergue ya situado en la zona. Posteriormente permitirle elegir el momento de su salida y colocar comederos aéreos en puntos estratégicos durante un periodo, para que pudiera encontrar alimento si lo necesitara.

Por esto, para evaluar si el sitio de liberación sería el adecuado para su supervivencia estudiamos la disponibilidad de los árboles de los que podría alimentarse. Asimismo, determinamos si la cobertura vegetal sería apta para su desplazamiento y si los árboles contaban con la altura adecuada.

También, evaluamos los sitios de acceso al agua, así como la proporción de los árboles frágiles, entre otros factores.

El código M

De igual forma, estudiamos a los grupos de monos silvestres que se desplazan dentro del santuario para poder establecer una línea base con la que pudiéramos comparar el comportamiento, presupuesto de actividad, alimentación y desplazamiento de Maya al salir.

Para realizar esto, contamos con gran cantidad de ayuda, puesto que realizamos guardias durante toda la jornada laboral con el fin de encontrar monos silvestres en diferentes horarios. Así, establecimos el código “M”, con el cual los colaboradores y estudiantes podían comunicar por radio a las personas que se encontraban en guardia sobre la presencia de monos araña en alguna zona del santuario y rápidamente acudíamos al lugar para realizar la observación focal por 30 minutos.

Telemetría

Una vez establecido el protocolo, lo compartimos con PROFEPA para que nos diera el visto bueno, ya que los siguientes pasos consistirían en trabajar con la comunidad y llevar a cabo la liberación. De esta manera, cuando PROFEPA no presentó inconvenientes le colocamos un collar de telemetría, el cual funciona a través de ondas de radio y emite un sonido indicándonos la dirección de Maya. Esto nos permitirá reducir los tiempos de búsqueda para su monitoreo en libertad.

Liberación de Maya

Por ello, el día de la liberación, en compañía de personal de la autoridad ambiental, Daniela, Gisel.la y yo tiramos de la cuerda que estaba unida a la puerta que permitiría la salida de Maya, abriendo su camino hacia la libertad. Al escuchar el ruido, automáticamente se acercó y salió a la esclusa, pero al notar que la puerta estaba abierta, regresó inmediatamente a su albergue. Segundos después, lo intentó de nuevo y esta vez salió rápidamente.

La emoción que sentimos al verla afuera es inexplicable y no dejábamos de sonreír. Sin embargo, aún sentíamos nervios porque la parte más difícil del proceso estaba por venir: seguir a Maya y monitorear su comportamiento nuevamente en libertad.

El seguimiento

Lo primero que hizo Maya fue reconocer el terreno alrededor de su albergue, pero de pronto, como si recordara que era un mono araña silvestre, empezó a saltar de árbol en árbol festejando su libertad. Tal como hicimos con el resto de los monos silvestres, comenzamos a registrar sus actividades para posteriormente poder evaluar su comportamiento, presupuesto de actividad, alimentación, desplazamiento, entre otros.

Primero encontró un árbol de ramón y no dudó en probar su fruto. Después se desplazó hasta la copa de otro árbol y dio un salto aéreo enorme, utilizando el brazo rehabilitado como si nada le hubiera pasado. Volvió a comer unos cuantos frutos dulces de ramones que encontraba a su paso y no dudó en mostrar su gran agilidad con unos cuantos saltos más.

Maya parecía estar disfrutando al máximo el día, e incluso no dudó en comenzar a tomar agua de los troncos de los árboles ideales para sus largos brazos. Fue increíble ver su instinto natural; incluso parecía que nunca hubiera estado en un albergue, recordaba cómo ser un mono araña silvestre a la perfección.

Por si faltaba algo de emoción en este día, de pronto llegó una pequeña tropa de monos silvestres, por lo que pusimos toda la atención posible, dado que, al ser territoriales, sabíamos que debíamos reaccionar ante cualquier agresión. Pero, para nuestra sorpresa rápidamente comenzó la socialización y reconocimiento.

Vimos a Maya reposando en un árbol y compartiendo espacio con otros dos machos y con Luisa, una monita araña ya conocida por nosotros y su bebé. Estábamos emocionados, puesto que, ser

aceptada en un grupo es una de las prioridades de un mono araña silvestre, ya que, al ser seres sociales, esto es necesario para su supervivencia.

Por ello, no siempre se puede liberar un mono araña solo y menos sin conocer en qué etapa de desarrollo se encuentra. Sin embargo, sabíamos que Maya, al ser una hembra joven y estando en una edad en la que migraría a un nuevo grupo, las posibilidades de ser aceptada serían altas. Asimismo, como su albergue estaba en el camino de los silvestres y pudimos observar que interactuaban, pensamos que le sería más sencillo integrarse con ellos.

Esa noche durmió en los árboles del santuario, pero no sabemos si Maya se quedará cerca o se irá a otro lugar. Por ello, seguiremos monitoreándola para evaluar su bienestar.

Este proceso es solo el comienzo, pero queremos agradecer por la participación y el apoyo de muchas personas, tanto dentro como fuera del santuario, porque sin su ayuda este tipo de procesos no serían posibles.

En primer lugar, agradecemos a las autoridades y al Santuario por brindarnos la confianza para iniciar con este protocolo. También agradecemos a todos los participantes del proceso operatorio y rehabilitación de Maya (Xcaret, Equipo de Fauna silvestre & mascotas), así como a Fundación Santuario Akumal y a todas las donaciones recibidas, pues gracias al equipo donado hemos podido llevar a cabo la liberación de Maya. De la misma manera, estamos muy agradecidos por todo el trabajo que han hecho cada uno de los participantes, desde los médicos, colaboradores y principalmente estudiantes que han dedicado horas en la selva y en la oficina para asegurar el éxito. Igualmente, agradecemos a todos los que han estado pendientes de reportar los códigos “M”, así como a quienes nos facilitaron contactos de vecinos, y a los vecinos y locatarios que nos permiten ingresar a sus instalaciones para monitorear a Maya.

No podremos apoyar en la conservación del mono araña sin el respaldo de la comunidad de Akumal, ya que ellos son piezas clave para su protección. Por esta razón, nos hemos acercado gradualmente a los habitantes, locatarios, autoridades y las escuelas para que conozcan un poco más sobre el proyecto que hemos iniciado con Maya para que nos ayuden a protegerla. Además, les compartimos qué hacer en caso de verla o ver a algún mono araña en la zona. Por eso, les recomendamos tres claves para la conservación de vida silvestre: NO los compres, NO los alimentes y No los mates.

NOTA: Si ves a Maya repórtala al santuario; será fácil ubicarla porque lleva un collar negro con una pequeña antena.