Los capuchinos cara blanca y sus preferencias alimenticias
Los capuchinos cara blanca (Cebus capucinus)
Los capuchinos cara blanca (Cebus capucinus) son primates del Nuevo Mundo, que se distribuyen principalmente en Colombia, aunque también se les encuentra en Ecuador y Panamá. Se caracterizan por su pelaje blanco en su rostro, hombros y brazos, mientras el resto de su cuerpo presenta pelaje oscuro.

Son animales sociales que viven en grupos de hasta 30 individuos, conformados por varios machos y hembras, desplazándose como una unidad en busca de alimento, refugio o mejores condiciones. Su dieta es omnívora, conformándose no solo de hojas y frutos, sino que también se alimentan de algunos pequeños vertebrados, huevos e insectos.
Esta especie presenta un forrajeo manipulativo, lo que quiere decir que utilizan activamente sus manos y dientes para buscar alimento, arrancando corteza, rompiendo ramas, entre otras conductas. Existen algunas diferencias entre los alimentos consumidos por machos y hembras: mientras las hembras consumen mayor cantidad de insectos al permanecer más tiempo en estratos altos de los árboles, los machos consumen más vertebrados ya que tienden a bajar más veces al suelo.
Enriquecimientos alimenticios con insectos
Los enriquecimientos ambientales generan cambios en los albergues de los animales con la finalidad de propiciar estímulos positivos. En el Santuario se elaboran enriquecimientos principalmente a partir de materiales reutilizables, creando estructuras u objetos que permiten a los ejemplares que están bajo resguardo expresar comportamientos propios de su especie, y de esta forma mantener estabilidad en su bienestar físico y mental.

Los enriquecimientos se pueden clasificar de acuerdo con su función en: sensoriales, sociales, cognitivos, estructurales o alimenticios. Estos últimos presentan de manera diferente los alimentos a los ejemplares, según sus requerimientos como especie e individuo, utilizando ingredientes de la dieta base o adicionales como insectos, frutos secos, frutas, entre otros.
La nutricionista del Santuario, MV Luisa Herrera, planifica cada semana la entrega de alimentos adicionales a la dieta diaria de los ejemplares para cumplir con los aportes y necesidades nutricionales de cada individuo. Estos elementos se utilizan como refuerzos positivos para entrenamiento o se entregan como parte del calendario de enriquecimientos alimenticios.
Para los monos cara blanca y otros primates del Santuario, los insectos se entregan de manera adicional mediante el uso de los enriquecimientos. Entre las opciones que se pueden utilizar se encuentran las carcomas o gorgojos de pan, insectos muy pequeños de hasta 4 mm de longitud, y los tenebrios o gusanos de la harina, que son la fase larvaria del escarabajo Tenebrio molitor.
Al presentar enriquecimientos con tenebrios o carcomas, se debe evitar que estos escapen, por lo que se diseñan con botellas, cartón, papel y otros elementos que esconden a los insectos dentro. De esta forma los ejemplares tampoco pueden identificar a simple vista qué contiene su enriquecimiento, por lo que deben utilizar activamente sus manos o dientes para descubrirlo.
La diferencias entre individuos
En el santuario se resguardan siete individuos de capuchinos cara blanca; dos parejas de adultos: Lili y Bambam, y Phillip y Lina; y tres crías: Marcelito, Xolo y Pachisito. Aunque todos sean de la misma especie, cada ejemplar manifiesta preferencias distintas hacia los alimentos, y así como los seres humanos comunicamos nuestra aceptabilidad o rechazo con nuestro lenguaje, esta especie se expresa por medio de vocalizaciones, gestos o uso de sus manos.
En este contexto, Lili y Bambam destacan por la diferencia de comportamientos que realizan para mostrar su disgusto a los mismos alimentos a los que manifiestan su agrado Phillip y Lina, específicamente cuando se les presentan enriquecimientos alimenticios que incluyen insectos.

Mientras Lili en un principio suele mostrarse atraída por su enriquecimiento, al darse cuenta que contiene insectos pierde el interés. Sin embargo, se toma su tiempo y finalmente termina consumiéndolos.
Por su parte, Bambam tiene una reacción más expresiva. Al entregarle su enriquecimiento muestra una gran emoción, pero en el momento en que se percata que en el interior se encuentran insectos, tira el enriquecimiento al suelo, comienza a vocalizar mucho, se rasca todo el cuerpo, se tensa y muestra gestos agonísticos hacia ellos (abriendo la boca y mostrando sus dientes). A diferencia de Lili, él no consume ninguna carcoma, y muy rara vez consume unos cuantos tenebrios después de mucho tiempo.
Al contrario, Phillip y Lina se interesan mucho en los enriquecimientos y cuando encuentran los insectos consumen cada uno de ellos con mucho agrado, realizan vocalizaciones e incluso manipulan más tiempo los enriquecimientos en busca de más carcomas o tenebrios.
Los primates y el desagrado o gusto al alimento
Comparados con otras especies, los primates son capaces de expresar respuestas de aceptabilidad y rechazo ante determinados elementos con conductas positivas o negativas, y en algunos individuos, estas respuestas resultan más llamativas según el evento presentado, como es el caso de Bambam.
Otros primates del Santuario, a los que también se les incluyen insectos adicionales a su dieta, tienen una mayor aceptación y consumo adecuado, como sucede con Phillip y Lina. Asimismo, también hay ejemplares como Lili que expresan su rechazo de manera más indiferente. Estas diferencias muestran que las respuestas de gusto o desagrado son propias de cada individuo según sus preferencias e inclinaciones particulares, independientemente de la especie a la que pertenezcan.

Dentro del Santuario se prioriza el bienestar tanto de forma individual como colectiva, por lo que las preferencias de cada ejemplar se deben tomar en cuenta para poder diseñar y aplicar enriquecimientos que generen los estímulos correctos y así propiciar las conductas adecuadas en los animales. Es por ello que cada una de las áreas de la Gerencia de Bienestar Animal son sumamente importantes y cumplen un rol fundamental para el correcto funcionamiento del Santuario.
Escrito por: Arantza Partida, Meghan Zolá, Viridiana Guardia